Carta de Albert Einstein a una niña que le preguntó: “¿Los científicos rezan?”

Únete al grupo para educadores

Hay palabras que de tan dichas quedan huecas. Vacías de contenido. Son como esas camisetas de un algodón malo, que pierden su brillo con un par de lavados. Una de ella es genio. ¡Se usa tanto! ¡Se banaliza un montón!

Fulano de tal es un genio. Lo que acaba de hacer es una genialidad. Seamos sinceros. En una grandísima mayoría de los casos, la palabra les queda inmensa. Hay una persona cuyo nombre nos remite inmediatamente a la palabra genio. Lo hace de una forma automática y, principalmente, indiscutible. Me refiero a Albert Einstein.

Pero ésta no es una carta científica (o no del todo). No vamos a hablar de su teoría de la relatividad especial ni de las huellas que dejó en la historia de la ciencia. Esta carta tiene una pequeña historia. Una niña en edad de escuela primaria llamada Phyllis le hizo a su maestra de ciencia una de esas preguntas sencillas de formular y difíciles de contestar, tan propia del fascinante universo infantil. “Maestra, ¿los científicos rezan? Si es así, ¿qué piden al hacerlo?”.

Alentada por la docente, la niña mandó esa carta a varios científicos, entre ellos, Einstein. Pasaron más de 85 años desde esa pregunta, pero la discusión está muy lejos de estar cerrada. ¿Hay algo más? ¿Quién puede decir enfáticamente que no? Ni siquiera Eistein se anima a hacerlo. Sin embargo, se tomó el tiempo para contestarle a la niña con estas palabras. Lee el actor Juan Tríbulo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.



Publicaciones relacionadas

!Apóyanos¡

Si te gustaron los podcast, te pedimos que nos apoyes siguiéndonos en Facebook, Twitter o Linkedin, así nos ayudarás a llegar a más docentes y educadores.